San Vicente de la Barquera

Ir a la pagina de inicio
San Vicente de la Barquera
23-07-2018

Actualidad

José Manuel Pastor ofreció la conferencia ‘San Vicente vista por viajeros, literatos e intelectuales’

El historiador, periodista y hematólogo José Manuel Pastor pronunció, en la torre del Preboste, la décima conferencia del ciclo histórico en conmemoración de la concesión del 800 aniversario del Fuero, bajo el título San Vicente vista por viajeros, literatos e intelectuales, que realiza un recorrido por los testimonios de otras mujeres y hombres que visitaron la villa.

 

La bruma de los nombres

 

La introducción cita diversos nombres que pudieron pertenecer a los primeros asentamientos del municipio, siendo el más antiguo el de la tribu cántabra de los orgenomescos, que crearon un puerto llamado Vereasueca. Entre los siglos II y IV surgen otros nombres, como Evencia, pero serían unos monjes peregrinos quienes podrían a la Puebla Vieja bajo la protección de San Vicente, el mártir zaragozano típico del santoral visigodo del siglo III. Posteriormente, en un año sin fecha, la llegada un martes de Pascua de una barca, con la imagen iluminada de la Virgen, completa el topónimo San Vicente de la Barquera.

 

Primeros testimonios

 

Pastor señala que los primeros testimonios (literarios) datan de la Edad Moderna (después del Medievo), como los del obispo de Azerbaián (XV), o el del piloto holandés Lucas Waghenaer, en su libro Espejo de los navegantes (1584), que se refiere a SVB como «una bahía redonda que recibe mareas».

 

Laurent Vital

 

El cronista que acompañó a Carlos I en su breve estancia en SVB escribió uno de los relatos más extensos y coloristas. El principal de ellos describe el recibimiento dispensado al monarca, precisando que las mozas eran «más de doscientas» y enumerando su vestuario e instrumentos, «cantaban con panderetas (…) y tocaban su cabeza con un turbante, pendientes colgando de orejas y cuello, y cascabeles alrededor de la cintura, brazos y piernas».

 

Tres cartógrafos y un clérigo

 

Fernando Colón (1520), hijo natural del descubridor, y los portugueses Pedro de Texeira (1630) y Pedro Méndez (1645), son los geógrafos que realizan una descripción genérica de la villa, resaltando que está «dentro de la mar y en alto», citando el «largo puente de 32 arcos, todos de piedra».

 

El canónigo suizo Peregrino Zuyer (1660) se refiere a los catorce beneficiados de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, a la que describe como «de fábrica antigua, muy bella, de tres naves, y capaz».

 

Época contemporánea

 

El conferenciante cita a Amós de Escalante, un romántico decadente, que en Costas y montañas habla de las olas bulliciosas «ya inútiles para la muerta navegación». Fernando Cagigal de la Vega, dramatiza la villa con dos versos que parecen imitar a un haikú japonés: «sin tejado muchas casas / más sin escudo ninguna».

 

Galdós visita San Vicente a finales del siglo XIX y alaba su paisaje «el ancho valle que circunda la villa, el mar que la baña, el gallardo caserío entre dos puentes, lejanas y altísimas montañas…», pero no olvida la decadencia del lugar «ni un buque, ni una grúa, ni un tonel, ni una caja, ni un cable, ni un ancla rota».

 

En 1890 en Rafael Torres es quien describe a SVB en La Ilustración Española y Americana, realizando un recorrido por la villa a modo de dialéctica social. Así, se refiere a los que moraban en lo alto, alrededor de la iglesia, que vivían a costa de la tierra y el señorío, «solares abandonados y ruinosos, muestra de la decadencia de una clase (…) frente a los que vivían junto al mar, dedicados a la pesca, que han extendido sus viviendas a la parte llana y mejorado».

 

El escritor Cristóbal de Castro elogia el veraneo en SVB, encantado por los elementos de emoción, salud y belleza que le rodean y añade que el hotel Miramar se ha convertido en un «museo con reliquias pétreas de otros siglos».

 

Visiones literarias

 

Muchos proyectos de la villa quedan truncados por la calamidad de la Guerra Civil y las dificultades de la postguerra. Camilo José Cela recala en SVB de deja constancia de su visita en Del Miño al Bidasoa (1951). Años después, José María Cossío, incluye a SVB en sus Rutas literarias de La Montaña (1960), y Dionisio Ridruejo escribe de la villa en la Guía de España (1973).

 

Los poetas

 

Jesús Cancio escribe un romance sobre la Virgen de la Barquera y la ciudad «Villa la de San Vicente / perla del mar de mis versos». Gerardo Diego, en su libro Santander, mi cuna, mi palabra, dedica un poema a San Vicente, y vive como un barquereño más la emoción de La Folía.

 

Si me pierdo haciendo tu vía

Que me busquen en tu folía

Martes de Pascua. Gana la barra.

Va la Barquera. Que no se moje.

Capa de seda verde recoge.

Boga, yo cío: la ciaboga.

Vuelta a la peña. Ya la folía.

Sigue tu rumbo, escampavía.

 

 

-Informacion sindicada
-Informacion sindicada
-Informacion sindicada
-Informacion sindicada
-Informacion sindicada OPML






Pie
Garantías y condiciones de uso    Fecha actualización 23/07/2018    Rss:Rss
Consejería de Empleo y Bienestar Social
Plan Avanza
Administración Local