San Vicente de la Barquera

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San Vicente de la Barquera
22-07-2018

Actualidad

Más de 80.000 personas eligieron contemplar las marinas barquereñas, los Picos de Europa y el Parque Natural de Oyambre desde el castillo del Rey en 2011

El castillo del Rey de San Vicente de la Barquera sigue atrayendo a miles de visitantes cada año, pese a la crisis económica y al menor número de desplazamientos con destino a la región occidental de Cantabria durante 2011.

 

Durante la Edad Media estas almenas sirvieron para vigilar la posible llegada de barcos enemigos a la bahía. Por ellas se asomaron artilleros y oteadores, hombres del Procurador General y del Inquisidor,  y también de las familias ilustres Barreda o Velarde, Calderón de la Barca o Estrada.

 

Hoy son valoradas porque su perímetro ofrece una visión casi inagotable de mar, alta montaña y bosque.

 

Fue construido tras la concesión del Fuero a la villa en 1210, con el esfuerzo de los vecinos y la ayuda del Reino de Castilla, que se reservó su señorío hasta 1453, cuando Juan II otorgó su tenencia a los barquereños.

 

En la actualidad es uno de los lugares preferidos de la costa occidental de Cantabria, como prueban las cifras de visitantes que llegan cada año. Junto con el castillo de Argüeso (Campoo de Suso), es uno de los dos únicos que se pueden visitar en Cantabria.

 

Más de 80.000 visitas

 

El número de turistas que decidió conocer el castillo del Rey en 2011 fue de 80.050, de los cuales 11.183 fueron niños. Esta cifra se refiere a las personas que visitaron el conjunto del castillo, con su exposición histórica permanente, y también a las personas que acuden a los actos que tienen lugar en las salas reservadas para exposiciones, conferencias, conciertos y otros eventos relacionados con la cultura.

 

Así, el castillo del Rey albergó la exposición ‘El latido del agua’, presentación de la edición facsímil del ‘Libro de privilegios’, la exposición ‘Señora del mar y del viento’ de José Ramón Lengomín, la exposición ‘Hablando de cerámica’ de la Asociación de Ceramistas de Cantabria,  la conferencia ‘El puerto aforado de San Vicente entre las dos Asturias’, por José Luis Casado, la muestra ‘Nordeste azul’ del Colectivo de Artistas Astur-cántabros’, el ‘Quieto espejo del agua’ de Pedro Palazuelos o la muestra fotográfica ‘Luz y agua’ de José García, que se muestra de forma permanente.

 

El alcalde, Julián Vélez, ha solicitado al consejero de Cultura, Miguel Ángel Serna, colaboración para la ampliación de los contenidos de la exposición histórica, en una reunión mantenida durante esta misma semana.

 

La concejala de Turismo, Magdalena Navarro, resalta que el número de visitantes «creció de forma moderada» durante 2011. «La crisis no se ha notado en San Vicente en la misma medida que en otros lugares y confiamos poder volver a alcanzar pronto los 100.000 visitantes registrados en 2008», señala.

 

400 años en ruinas

 

En 1570 se derrumbó la bóveda de cañón central y Felipe II ordenó construir la batería artillera de Santa Cruz de Suaz, en la bocana del puerto.

 

  Tiene una planta longitudinal, rematada por dos torres, la del este cuadrada y al del oeste pentagonal, que hace las veces de torre del homenaje.

 

Historia

 

Fue construido en el año 1210, tras la concesión del fuero a la villa de San Vicente de la Barquera por Alfonso VIII, aunque se le supone un origen más legendario a mediados del siglo VIII, cuando el rey asturiano Alfonso I realizó la primera repoblación de la villa.

 

Los reyes de Castilla se reservaron el señorío sobre el castillo de San Vicente, cediendo temporalmente su alcaldía a quien les parecía, hasta el año 1453, en que Juan II otorgó su tendencia a los vecinos de la villa, en la persona de su Procurador General.

 

Estructura

 

Su estructura alargada se adapta al espolón rocoso que domina la bahía de San Vicente. En el lado oriental tiene adosada una torre cuadrada y en la fachada occidental la torre del homenaje en forma de pentágono irregular. La fortaleza tiene en total una longitud de 54 metros, mientras que sus impresionantes muros alcanzan en algunas zonas un grosor de 2,5 m. Del castillo arrancaba la muralla, que se extendía, como todavía hoy puede verse, a lo largo de las diferentes laderas del peñasco sobre el que se asentaba la antigua villa. De la muralla se conserva la mayor parte de la fachada norte, así como algunas de sus puertas como la del Preboste, junto al actual Ayuntamiento, y la situada detrás de la Iglesia de Santa Maria de los Ángeles, que debían franquear los que querían trasladarse de las Asturias de Santillana a las de Oviedo, y los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela a través de la ruta de la costa.

 

Como la mayor parte de las construcciones de carácter militar ha sufrido sucesivas reformas, siendo la más evidente la realizada a finales del siglo XV cuando los Reyes Católicos ordenaron reconstruir la fortaleza. A finales del siglo XVI la bóveda de cañón que cubría su cuerpo central se vino abajo, por lo que las gentes de la tierra se sintieron indefensas ante posibles ataques desde la mar. Como alternativa, Felipe II ordenó en 1584 la construcción de la batería artillera de Santa Cruz de Suaz en la bocana del puerto.

 

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